Hoy trabajo desde mi atelier en Caballito. Un espacio vivo, lleno de plantas que, poco a poco, dejó de ser un simple estudio de tatuajes para convertirse en un lugar de creación. 

No es un local abierto ni un showroom: es un taller íntimo, pensado para que cada persona se sienta cómoda y en confianza. 
Las sesiones son privadas, sin distracciones, porque creo que el arte necesita intimidad.

El estudio

En 2023 viví ocho meses en París.
Allí el ritmo de trabajo bajó y me permitió descubrir una faceta más íntima del vínculo entre tatuador, portador y obra. Los chicos salían del estudio hablando de lo que les había dado el tatuaje. 

Era mucho más que una marca en la piel. 
Se llevaban una experiencia única, un amigo, un momento de calma mental o un desahogo. Me traje eso grabado a fuego: 

El tatuaje en algo más que un gesto estético; es memoria, refugio y transformación.

También en Francia la pintura tomó protagonismo. 


Me encontré explorando piezas que no podían trasladarse a la piel, porque se revelaban a través de la técnica y la expansión del color. Ese salto abrió un nuevo capítulo: la pintura como obra en sí misma, más allá del tatuaje.

El objetivo no es “decorar” ni “llenar un espacio”. 

Es fundir identidad y obra hasta que la pieza te represente de un modo tan íntimo que no pueda existir sin vos.

Mi historia con el arte

Dibujo y pinto desde chico, pero mi camino profesional comenzó en 2012, en un estudio de Palermo donde empecé como aprendiz.
El primer tatuaje se lo hice a un amigo, fue una mezcla de vértigo y certeza de que era lo mío. 

El estudio

Hoy trabajo desde mi atelier en Caballito. Un espacio vivo, lleno de plantas que, poco a poco, dejó de ser un simple estudio de tatuajes para convertirse en un lugar de creación. 

No es un local abierto ni un showroom: es un taller íntimo, pensado para que cada persona se sienta cómoda y en confianza. 
Las sesiones son privadas, sin distracciones, porque creo que el arte necesita intimidad.

La esencia

No me interesa lo vacío ni lo repetitivo. 

Busco que cada proceso sea un encuentro real, nutritivo y recíproco. Quizás por eso la mayoría de las personas que me eligen vuelven: porque más allá del tatuaje o la pintura, lo que queda es la experiencia compartida.

Si buscás algo más que un objeto decorativo; si querés una obra con significado, creada desde la confianza y el diálogo, ENTONCES

el Espacio está abierto.

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